Ejercí la abogacía durante años, construí la primera app que puso la
alerta sísmica de la Ciudad de México en los teléfonos allá por 2012, y
pasé los años intermedios llevando la transformación digital a despachos
jurídicos. Hoy dirijo Strange Days Tech y estoy
construyendo StrayMark — gobernanza y
rendición de cuentas para la ingeniería asistida por IA.
Título de derecho, estudios de ingeniería en sistemas y una vieja
sospecha de que los problemas interesantes viven entre ambos. Aquí escribo
sobre construirlo — decisiones, fricciones, hallazgos.
ahora → desarrollando StrayMark · ensayos abajo, sin cadencia fija
En un hilo de linux-media sobre dejar que los LLMs ayuden a los mantenedores del kernel, Linus Torvalds puso el pie firme tres veces a favor de la IA como herramienta. Quien tiene por oficio revisar el código de los demás aterrizó en el mismo argumento que no dejo de repetir — y en un punto corta más hondo que yo. Sobre de dónde viene la autoridad técnica: del banco de trabajo, no del aplauso.
Anthropic reescribió Bun de Zig a Rust con 64 instancias de Claude, y la reacción de la comunidad se volvió pugna de bandos. Sobre liderazgo técnico, autocrítica y la vieja tentación de descalificar al disidente en lugar de rebatir su argumento — y por qué elegir herramientas por mérito es justo lo contrario del reflejo tribal.
Un artículo que circuló estos días dice que la programación con agentes te atrofia. Creo que 'atrofia' es el diagnóstico equivocado, y que el error no es inocente: mete problemas distintos en un solo saco y los presenta como irresolubles. Lo que de verdad duele es el desfase entre nuestra velocidad y la de la máquina — y eso sí se puede cerrar.
Una respuesta en Hacker News sostenía que los mejores programadores humanos jamás cometerían los errores que comete la IA. Construimos una disciplina entera —code review, linters, postmortems— sobre la premisa de que sí los cometen. Sobre la asimetría del escrutinio, y el programador que nunca fuimos.
La industria vende la IA por lo poco que te necesita. A mí me parece que está al revés. El humano en el circuito nunca fue la ineficiencia que tantas ganas tenemos de eliminar: era el cimiento de la confianza.
Un sismo de 7.5, un hermano mirando el cielo con calma y una sola pregunta: ¿por qué esta alerta no puede llegar a un teléfono? Cómo terminé operando el envío de push para medio millón de personas, y lo que eso me enseñó.
Sin newsletter, sin algoritmo — rss.xml es el contrato.
Usamos analíticas anónimas
Empleamos Google Analytics (con IP anonimizada) para entender qué páginas resultan útiles. No recopilamos nada personal y no se instala ninguna cookie hasta que aceptas.